n el Putumayo habitan los pueblos Inga y Kamëntsá, vecinos pero distintos en su forma de vida. Los Inga, descendientes de los Incas, son viajeros y comerciantes que conservan su lengua quechua y una profunda tradición chamánica ligada al yagé, planta sagrada usada en rituales de sanación y guía espiritual. Los Kamëntsá, en cambio, son agricultores arraigados al valle de Sibundoy, con una espiritualidad que honra la memoria y la tierra a través de celebraciones como el Día de los Difuntos. Dos pueblos unidos por el territorio, pero diferenciados por la movilidad y la permanencia.